Yo voy soñando caminos
de la tarde.
¡Las colinas doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
La tarde cayendo está.
“En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ya no siento el corazón.”
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir,
“Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada.”
Antonio Machado

Noviembre 12th, 2009 a las 16:46
Muy Lindo me encanta Antonio Machado, agreguen mas por favor!
Saludos