De a la sombra del árbol más viejo enlloviznados como siempre, siendo lluvia en la lluvia,desapareces.
Sabía que estarías en mi cama desnudo llorando.
¿Entraste por la tubería o aprovechaste el sobre que tiró el cartero debajo de la puerta?
Me quedare contigo sin hablar,ya deja de quejarte,estoy cerca frotándote los pies,que los tienes demasiado fríos.
Este silencio me inquieta.
Déjame leerte un cuento por lo menos, no,no será pinocho,sé que no logras ponerte de acuerdo con el viejo geppeto para que te dé la vida.
Pero si pinocho era de madera.
Te leeré a vallejo, ¿Y desde cuándo te ponen triste los días de lluvia?, qué me importa.
Deja de llorar, las sábanas se están poniendo azules, ¿qué me desnude y me acueste junto a ti para poder amarme mejor?, no puedes.
Eres demasiado transparente y malgenio, viniste a alborotar mis cosas,ya te he dicho que no lo hagas.
No, no estoy enojada,pero ambos sabemos que te pone triste.
Qué tal si te vistes y terminamos de recorrer la lluvia y nos estilamos de amor y….
¿Qué ahora le temes a la lluvia?, de dónde sacaste que bajan duendecitos para inquietarme, lo dices por….
Ora vez tienes fiebre,estás insoportable.
Ahora que duermes voy a atrapar a uno de esos duendes porque la idea de ser amada como si dios me hiciera el amor, me desquicia.

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